El proyecto europeo ROTATE continúa consolidándose como un referente en el impulso de soluciones innovadoras para mejorar la sostenibilidad y la seguridad en las actividades extractivas. En este contexto, investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han desarrollado quarRISK®, una nueva herramienta de evaluación preliminar de riesgos ambientales y para la salud asociados a explotaciones mineras a cielo abierto, especialmente en la extracción de áridos y materias primas fundamentales.
La herramienta, desarrollada por investigadores de la ETSI de Minas y Energía de la UPM, nace con el objetivo de responder a la necesidad de disponer de metodologías ágiles y sencillas que permitan identificar de forma rápida posibles riesgos derivados de las actividades extractivas. A diferencia de otros sistemas más complejos, quarRISK® utiliza información fácilmente disponible, como el tipo y la cantidad de contaminantes, junto con modelos simplificados para estimar la dispersión de contaminantes y la vulnerabilidad de los receptores humanos y ecológicos.
El sistema clasifica los escenarios evaluados en cuatro niveles de riesgo —bajo, moderado, alto y muy alto—, facilitando así la priorización de medidas preventivas, la adopción de actuaciones correctoras y la identificación de situaciones que requieren estudios más detallados.
Para validar la metodología, los investigadores realizaron 30 evaluaciones en dos explotaciones extractivas europeas. Los resultados identificaron la inhalación de polvo, especialmente la exposición a sílice cristalina respirable, como el principal riesgo laboral para los trabajadores, mientras que los impactos sobre las aguas superficiales destacaron entre las principales preocupaciones ambientales.
El desarrollo de quarRISK® se enmarca dentro del proyecto europeo ROTATE, financiado por la Unión Europea, cuyo objetivo es promover soluciones ambientales que mejoren la sostenibilidad, la circularidad y la eficiencia en toda la cadena de valor de la minería y las canteras. El proyecto también contribuye al suministro sostenible de materias primas esenciales y críticas para Europa, fomentando una actividad extractiva social y ambientalmente responsable.
Los investigadores de la UPM señalan que las próximas fases del trabajo se centrarán en ampliar la aplicación de la herramienta a nuevos emplazamientos y en su integración con metodologías más avanzadas de evaluación de riesgos, reforzando así la sostenibilidad y la aceptación social de las actividades extractivas.

