
El Consejo de Presidentes de BusinessEurope ha aprobado en Dublín una declaración en la que se fijan las principales prioridades empresariales para el segundo semestre de 2026, coincidiendo con el próximo inicio de la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea. El documento pone el foco en la necesidad urgente de acelerar la implementación de medidas que permitan reforzar la competitividad europea en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, el elevado coste energético y la creciente presión regulatoria sobre las empresas.
La denominada “Declaración de Dublín” subraya que la resiliencia económica e industrial de Europa continúa sometida a fuertes tensiones derivadas de la guerra en las fronteras europeas, los desafíos energéticos y la fragmentación geopolítica internacional. En este contexto, BusinessEurope considera imprescindible que las instituciones europeas adopten medidas concretas y rápidas que permitan fortalecer el mercado único, impulsar la inversión y garantizar el acceso a materias primas críticas y energía competitiva.
Entre las principales prioridades identificadas por la organización empresarial europea destaca la aceleración de la reducción de la carga regulatoria y la profundización del mercado único. BusinessEurope reclama culminar los actuales paquetes Ómnibus de simplificación normativa y avanzar en nuevas iniciativas destinadas a reducir las cargas administrativas que afectan a las empresas europeas. Asimismo, insiste en la necesidad de eliminar barreras que dificultan las operaciones transfronterizas y evitar nuevas obligaciones regulatorias que puedan perjudicar la competitividad industrial.
La declaración también presta especial atención a los costes energéticos y a la descarbonización industrial. BusinessEurope advierte que la energía continúa siendo significativamente más cara en Europa que en otras economías competidoras, situación agravada por la volatilidad de los mercados internacionales. Por ello, solicita nuevas iniciativas para integrar los mercados energéticos europeos, reducir los costes de la electricidad industrial y facilitar la implantación de tecnologías y productos bajos en carbono mediante marcos regulatorios y financieros adecuados.
Otro de los ejes estratégicos del documento es la necesidad de diversificar y garantizar el acceso al mercado para mitigar los riesgos geopolíticos. En este ámbito, BusinessEurope apoya la conclusión de acuerdos comerciales internacionales y reclama acelerar la implementación del Reglamento Europeo de Materias Primas Críticas y del plan RESourceEU, con el objetivo de garantizar el suministro de materias primas mediante financiación, reducción de riesgos y apoyo a la capacidad productiva europea y de socios estratégicos.
La organización empresarial europea también considera prioritario impulsar la inversión y la innovación para recuperar el liderazgo tecnológico europeo. En este sentido, apuesta por culminar rápidamente la Unión de Ahorros e Inversiones, mejorar el acceso a los mercados de capitales y reforzar la financiación destinada a la competitividad, la innovación y la investigación en el próximo Marco Financiero Plurianual de la UE.
En materia laboral, la declaración hace un llamamiento a facilitar la creación de empleo y el desarrollo de competencias, abordando la escasez de mano de obra cualificada y simplificando el marco legislativo europeo. BusinessEurope propone fomentar la formación continua, impulsar las microcredenciales y favorecer la movilidad laboral en la Unión Europea mediante herramientas digitales y procedimientos administrativos más ágiles.
Finalmente, el documento destaca la importancia de reforzar la seguridad, la defensa y la resiliencia de Europa mediante una estrategia común que impulse la capacidad productiva de la industria de defensa y favorezca la cooperación público-privada en infraestructuras y servicios críticos.
La Declaración de Dublín refleja así la preocupación del tejido empresarial europeo ante los desafíos económicos, industriales y geopolíticos actuales, al tiempo que reclama una respuesta coordinada y decidida por parte de las instituciones comunitarias para fortalecer la competitividad y la autonomía estratégica de la Unión Europea.