
El Gobierno de España ha aprobado un nuevo marco para identificar y acelerar inversiones consideradas estratégicas para España, con implicaciones directas para la industria extractiva y la cadena de valor de las materias primas.
El nuevo marco de Proyectos Estratégicos de Inversión incluye expresamente la extracción, el procesamiento y el reciclaje de materias primas fundamentales entre las actividades prioritarias. El Real Decreto 731/2026, de 16 de septiembre, desarrolla la figura de los Proyectos Estratégicos de Inversión y el Comité encargado de evaluarlos.
Entre los proyectos susceptibles de obtener esta consideración se incluyen los dedicados a la extracción, procesamiento —incluidos concentración y refinado— y economía circular de materias primas fundamentales contempladas en la normativa europea.
Para la industria, el decreto integra así el suministro de recursos minerales dentro de la política de impulso a las inversiones industriales, vinculándolo con la autonomía estratégica y la seguridad de suministro.
De la extracción al reciclaje
La norma adopta una visión de cadena de valor que abarca desde la extracción minera hasta el procesamiento, refinado y economía circular. El mecanismo puede alcanzar, por tanto, a explotaciones mineras, instalaciones de tratamiento mineral, plantas de transformación y refinado y proyectos de recuperación de materias primas secundarias que cumplan los requisitos.
El Real Decreto conecta además el nuevo instrumento con el Reglamento europeo de Materias Primas Fundamentales y con la necesidad de reducir la vulnerabilidad de las cadenas internacionales de suministro.
Ventaja para los proyectos estratégicos europeos
Uno de los aspectos más relevantes para el sector es el tratamiento de los proyectos que ya hayan obtenido reconocimiento estratégico en la Unión Europea. Los proyectos de suministro de materias primas fundamentales reconocidos como estratégicos conforme al Reglamento europeo podrán conseguir la declaración previa española sin someterse a la evaluación ordinaria de los criterios iniciales.
Cuando la legislación europea obligue al reconocimiento nacional de un proyecto estratégico de la UE, tampoco será necesaria la evaluación ordinaria prevista para la declaración definitiva. Se establece así una conexión directa entre la política europea de materias primas críticas y el nuevo mecanismo español de inversiones estratégicas.
Inversión, empleo y autonomía estratégica
Para el resto de los proyectos se valorarán factores como el volumen de inversión, la creación de empleo cualificado, las capacidades industriales, la solvencia del promotor y la alineación con los objetivos industriales y energéticos de España y la UE.
También se tendrá en cuenta su contribución a la autonomía estratégica y la seguridad económica, junto con aspectos como economía circular, innovación, creación de cadenas de valor y cohesión territorial. Son criterios especialmente relevantes para proyectos mineros y de transformación, cuyo impacto se extiende habitualmente a proveedores, consumidores industriales, infraestructuras y empleo local.
Prioridad administrativa, pero no autorización automática
La declaración como Proyecto Estratégico no sustituirá los permisos mineros, ambientales ni otras autorizaciones exigidas por la legislación. Sí, podrá facilitar la coordinación administrativa y establecer medidas de apoyo. Entre ellas figura la prioridad en la tramitación de determinados incentivos regionales, además de posibles adaptaciones regulatorias para facilitar la ejecución de los proyectos.
El Comité dispondrá de un mes para la fase de declaración previa y la resolución definitiva deberá producirse en un máximo de tres meses desde la solicitud. El alcance efectivo del mecanismo dependerá ahora de su aplicación y del baremo que deberá aprobarse para evaluar los proyectos.
Para el sector de las materias primas, el principal cambio es claro: extracción, transformación, refinado y recuperación de recursos fundamentales quedan integrados explícitamente en el sistema español de priorización de inversiones estratégicas, en línea con los objetivos europeos de seguridad de suministro y reducción de dependencias.