La Unión Europea se encuentra en un momento clave para reforzar su competitividad global y garantizar el bienestar de su sociedad ante los retos internacionales. En este contexto, el ecosistema europeo de innovación se ha identificado como un elemento estratégico, aunque actualmente presenta un retraso respecto a potencias como Estados Unidos y China.
Un reciente análisis del Servicio de Estudios del Parlamento Europeo (EPRS) pone de manifiesto que las empresas innovadoras europeas afrontan importantes dificultades para crecer dentro del propio continente, especialmente en el acceso a financiación y talento especializado. Esta situación ha llevado a la Comisión Europea a plantear la creación de un denominado “28º régimen”, un nuevo marco jurídico común destinado a facilitar el desarrollo de empresas innovadoras en toda la Unión.
El informe identifica cuatro grandes obstáculos estructurales que afectan al desarrollo empresarial en Europa: una baja propensión al riesgo en el sistema financiero, dificultades para atraer trabajadores cualificados, elevados costes en caso de fracaso empresarial y una gran fragmentación normativa entre los Estados miembros. Estas barreras dificultan la consolidación de empresas innovadoras y su escalado, especialmente en sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la biotecnología, las tecnologías limpias o la defensa.
En particular, el documento subraya que el mercado europeo de capitales sigue siendo fragmentado, lo que obliga a muchas empresas a recurrir a inversores extranjeros. De hecho, el 82 % de las operaciones de escalado empresarial en la UE cuentan con un inversor principal extranjero, lo que incrementa el riesgo de deslocalización: alrededor del 12 % de estas empresas terminan trasladándose fuera de Europa, principalmente a Estados Unidos .

Asimismo, la UE presenta una menor capacidad de inversión en innovación en comparación con otras regiones, tanto en términos públicos como privados, lo que limita su capacidad para competir en tecnologías clave. Esta situación también afecta a sectores vinculados a la transición ecológica, donde el coste de la energía y de las materias primas se señala como un factor crítico para mantener la competitividad industrial .
El Régimen 28º pretende abordar estas limitaciones mediante la creación de un conjunto único de normas aplicables en toda la UE, simplificando los procedimientos administrativos y reduciendo los costes asociados al desarrollo empresarial. Entre las medidas propuestas destacan la digitalización de la creación de empresas, la armonización de los marcos de insolvencia y la introducción de incentivos como planes europeos de opciones sobre acciones para atraer talento .
El informe también señala que la reducción de los plazos para crear una empresa podría tener un impacto significativo en la inversión. En concreto, una disminución de un solo día en el tiempo de constitución empresarial se asocia con un incremento de 0,29 puntos porcentuales en la inversión en capital riesgo sobre el PIB . En este sentido, avanzar hacia un modelo que permita crear empresas en 48 horas podría multiplicar significativamente la financiación disponible.
Además, mejorar las tasas de crecimiento empresarial hasta niveles comparables con los de Estados Unidos podría aumentar en hasta un 45 % el número de empresas europeas que alcanzan la fase de escalado .
Para el sector de las materias primas minerales, estas conclusiones resultan especialmente relevantes. La disponibilidad de materias primas, junto con la inversión en tecnologías limpias y digitales, constituye un elemento esencial para el desarrollo industrial europeo. La mejora del entorno regulatorio y financiero puede facilitar la innovación en toda la cadena de valor, desde la extracción hasta el procesamiento y la aplicación industrial, contribuyendo así a reforzar la autonomía estratégica de la Unión Europea.

