Cada 26 de enero se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Educación Ambiental, una fecha cuyos orígenes se remontan a 1972, con la aprobación de la Declaración de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano, proclamada en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano. Esta conmemoración recuerda que el avance hacia un modelo más responsable y sostenible depende del conocimiento, la sensibilización y la participación activa de la sociedad, consolidándose la educación ambiental como una herramienta clave para construir un futuro más sostenible.

Educar para cuidar el planeta implica comprender el origen de los recursos que utilizamos y la responsabilidad compartida en su gestión. En este contexto, el sector extractivo de los áridos desempeña un papel fundamental, ya que la educación ambiental permite mostrar cómo canteras y graveras avanzan hacia modelos cada vez más sostenibles, integrando la protección del entorno, la restauración ambiental y el diálogo con el territorio.

Las empresas del sector impulsan diversas iniciativas de divulgación y educación ambiental, como visitas guiadas y jornadas de puertas abiertas, programas educativos dirigidos a centros escolares y universitarios, así como actividades de sensibilización vinculadas a los procesos de restauración y recuperación ambiental. Estas acciones permiten explicar de forma directa cómo se gestionan los recursos naturales, qué medidas se aplican para minimizar los impactos ambientales y cómo se planifica el futuro uso de los terrenos una vez finalizada la actividad extractiva.

Una de las acciones más representativas que desarrolla cada año la Federación de Áridos (FdA) es la celebración del Día de los Árboles, los Áridos y la Biodiversidad, que en 2026 alcanzará su XVIII edición. Esta iniciativa tiene como objetivo informar y sensibilizar a la población en general, y especialmente a los escolares, sobre cómo se extraen los áridos de una forma participativa y respetuosa con el medio ambiente, poniendo en valor la biodiversidad y la restauración de los espacios.

La educación ambiental aplicada al sector de los áridos contribuye a mejorar el conocimiento social sobre la actividad extractiva, a reforzar el vínculo con el territorio y a avanzar hacia un modelo más transparente, responsable y sostenible, basado en el diálogo, la divulgación y la mejora continua.